Qué es la biorremediación y por qué funciona en un puerto

No es un producto que tape la mancha ni un detergente que la disperse. Es un proceso biológico en el que unos microorganismos se alimentan del hidrocarburo hasta que deja de existir.

C H Hidrocarburo diésel, gasolina, aceite Microorganismo lo usa como alimento CO₂ H₂O sin residuo tóxico 1 a 2 días
El hidrocarburo es alimento: los microorganismos lo metabolizan y solo queda CO₂ y agua.

El mecanismo, sin misterio

Un hidrocarburo —diésel, gasolina, aceite— es una cadena de carbono e hidrógeno. Para ciertos microorganismos, esa cadena no es un veneno: es comida. La usan como fuente de carbono, la rompen mediante su metabolismo y liberan lo que sobra, que es dióxido de carbono y agua.

Ese es el punto que cambia todo respecto a los métodos tradicionales: no hay nada que recoger después. El contaminante no se traslada de sitio ni se convierte en un residuo que alguien tenga que gestionar. Desaparece porque se ha consumido.

Tres condiciones para que ocurra

  1. Microorganismos adecuados y vivos. Tienen que ser cepas capaces de degradar hidrocarburos y estar activas, no latentes.
  2. Contacto físico con el hidrocarburo. La degradación empieza donde la mezcla toca la mancha. Si no llega, no actúa.
  3. Tiempo. No es instantáneo. En condiciones normales el proceso se completa en uno o dos días.
Un matiz honesto: la biorremediación no hace desaparecer una mancha en diez minutos delante de tus ojos. Lo que hace es eliminar el hidrocarburo de verdad, en lugar de retirarlo a otro contenedor. Son cosas distintas y conviene saber cuál necesitas.

Por qué encaja especialmente bien en un puerto

Un puerto no tiene un problema de vertidos puntuales: tiene un goteo continuo. Los barcos sueltan hidrocarburos en la gasolinera y a través de las bombas de achique automáticas, todos los días. El viento y la corriente concentran esa lámina oleosa en las mismas esquinas, que acaban siendo las zonas negras que todo el mundo conoce.

Contra un flujo constante, un método que no genera residuo es estructuralmente más cómodo: no acumulas absorbentes usados ni multiplicas la gestión de residuos cada semana. Y como la aplicación es líquida, alcanza superficies donde un equipo mecánico no entra: escolleras, rincones de pantalanes, huecos entre pilotes y las propias paredes del muelle.

Qué no es

No es un dispersante. Un dispersante rompe la mancha en gotas y la reparte por la columna de agua: deja de verse, pero el hidrocarburo sigue ahí. No es un detergente ni un absorbente. Y no es una tecnología nueva sin recorrido: se lleva aplicando en España en episodios de contaminación desde hace tres décadas.

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Detalle del sistema, informes del CSIC y la Universidad de Vigo, y la homologación de Marina Mercante.

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