Biorremediación, absorbentes, skimmers y dispersantes: qué hace cada uno
Los cuatro sirven para algo distinto. Confundirlos lleva a comprar la herramienta equivocada, y en un puerto eso se paga en semanas de trabajo repetido.
Absorbentes
Materiales que empapan el hidrocarburo por contacto: barreras, mantas, rollos. Funcionan bien en superficie abierta y son baratos de desplegar. El problema aparece después: el absorbente saturado es un residuo peligroso que hay que retirar, almacenar y entregar a un gestor autorizado. Cuanto más limpias, más residuo generas.
Skimmers
Equipos mecánicos que separan la capa oleosa de la superficie y la bombean a un depósito. Son la mejor opción cuando hay volumen y agua abierta. Necesitan calado, acceso y espacio para maniobrar, así que en los rincones de un puerto pierden casi toda su eficacia. Y el hidrocarburo recuperado sigue siendo hidrocarburo: acaba en un depósito que también hay que gestionar.
Dispersantes
Productos químicos que fragmentan la mancha en gotas para que se reparta en la columna de agua. La superficie queda limpia a la vista, pero el hidrocarburo no ha desaparecido: se ha diluido. Su uso está regulado precisamente por eso, y en aguas portuarias cerradas rara vez es la opción indicada.
Biorremediación
Microorganismos que consumen el hidrocarburo y lo transforman en CO₂ y agua. No deja residuo secundario porque no traslada el contaminante, lo destruye. Al aplicarse en líquido llega a escolleras, huecos entre pilotes y paredes de muelle. A cambio, no es instantánea: necesita entre uno y dos días.
La conclusión práctica
No hay un método que gane en todo, y por eso los puertos que mejor lo resuelven no eligen: combinan. El skimmer para volumen en agua abierta, la barrera para contener, y la biorremediación para lo que queda y para las zonas donde el resto no entra.
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