Gran Tarajal, 2018: ocho barcos hundidos, ocho meses de trabajo

Un vertido en mar abierto se dispersa. Dentro de un puerto, no: se queda. Por eso Gran Tarajal es el caso más parecido a lo que vive una marina.

Operario de BioPulcher aplicando el biorremediador en el puerto de Gran Tarajal
Aplicación del biorremediador en Gran Tarajal, con una embarcación hundida y la barrera de contención al fondo. Foto: BioPulcher.

Qué ocurrió

En 2018, el hundimiento de ocho embarcaciones en el puerto de Gran Tarajal, en Fuerteventura, dejó las aguas portuarias contaminadas por hidrocarburos. El problema no era solo el volumen: era que estaba dentro de una dársena, en contacto permanente con muelles, embarcaciones y fondo.

La intervención

BioPulcher trató las aguas del puerto mediante biorremediación durante ocho meses, hasta completar la descontaminación sin alterar el ecosistema marino. Es la mayor actuación de este tipo realizada en España.

Atribución: la actuación de Gran Tarajal la ejecutó BioPulcher, proveedor del biorremediador que utiliza PortCleaner. No fue una intervención de PortCleaner.

Por qué es el caso más relevante para un puerto

Los grandes vertidos en mar abierto se combaten con medios que un puerto deportivo no tiene ni necesita. Gran Tarajal, en cambio, fue contaminación confinada en una dársena: barcos, muelles, rincones y fondo. Es exactamente el escenario de una marina, solo que multiplicado.

Y demostró dos cosas que importan en el día a día: que el tratamiento se puede sostener durante meses sin acumular residuo, y que puede convivir con la actividad del puerto en lugar de paralizarla.

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Detalle del sistema, informes del CSIC y la Universidad de Vigo, y la homologación de Marina Mercante.

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