Por qué la biorremediación no sustituye a los skimmers — y por qué eso es bueno
Nadie tiene que tirar el equipo que ya tiene. Ese es, en realidad, el mejor argumento a favor de añadir biorremediación.
Dos trabajos distintos
Un skimmer está diseñado para mover volumen en agua abierta: aspira la capa oleosa y la deposita en un depósito. Es rápido y eficaz donde puede maniobrar. La biorremediación no compite en ese terreno — de hecho, en agua abierta con mucho volumen, un skimmer bien operado es más rápido.
Donde la biorremediación aporta es en lo que un skimmer no alcanza: escolleras, rincones de pantalanes, huecos entre pilotes, paredes de muelle. Ahí no hay volumen que aspirar, hay una lámina fina pegada a una superficie irregular. Ningún brazo mecánico entra bien ahí.
El orden importa
En un vertido con volumen relevante, el orden lógico es: contener con barrera, retirar volumen con skimmer o absorbente, y tratar con biorremediación lo que queda —la película residual y las zonas de difícil acceso—. Invertir el orden no funciona: la biorremediación no está pensada para tragarse un vertido grande de golpe, necesita su tiempo de reproducción y actuación.
Por qué esto es una buena noticia para tu presupuesto
Porque no te estamos pidiendo que sustituyas nada que ya tengas. Un puerto que ya tiene skimmer y barreras no tira esa inversión: la completa con lo único que le faltaba, que es una respuesta constante para las zonas negras que esos equipos nunca van a limpiar del todo.
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